Minimalismo digital

jardines como versalles minimalismo digital tecnología Jun 11, 2022

Me fui de vacaciones 10 días y lo primero que hice fue quitar las redes sociales de mi móvil. Me sentó tan bien esa desconexión que pensé en dejarlas del todo.

Sin embargo, mis negocios dependen de las redes sociales.

O eso me dije a mi misma pero ¿es cierto?

Dicen que si desconectas de las redes, desapareces. ¿Es cierto?


Mi crisis en redes empezó hace tiempo. Muchas veces quise cerrarlas por completo y no lo hice porque tenía esa idea de que, sin redes, no había negocio.

Tengo presencia en internet desde 2007 y negocios digitales desde 2008. Lo he disfrutado mucho. Entre otras cosas, porque me gusta aprender. Y, si trabajas en internet, no puedes dejar de aprender, porque todo cambia rápida y constantemente.
Como en un videojuegos, nunca llegas al punto de saber exactamente lo que haces o lo que tienes que hacer. Completas un nivel y, cuando llegas al siguiente, es como volver a empezar de cero.

Al principio, el negocio se basaba en un blog y participación en foros. Tan simple como eso. Después los blogs de profesionalizaron, llegaron las web y las plataformas de venta online y, finalmente, las redes sociales.

Eso lo cambió todo.

Cambió la forma de hacer los negocios, la forma de comunicar y la forma de crear.

Las propias redes sociales han cambiado: cada vez hay que dedicar más tiempo a crear contenidos específicos para esas plataformas y eso hace que no dediquemos el suficiente tiempo a crear obras de calidad. Sea un blog, un libro, un curso o lo que sea que cada uno esté creando. Y no dedicamos tiempo a crear porque tampoco tenemos el tiempo suficiente para investigar y pensar.

Cuando tienes un negocio, del tipo que sea, tu actividad más importante es pensar.
Si tu negocio implica algún tipo de creación (casi todos lo implican), eso requiere tiempo y disciplina.

Y es cierto que las redes te dan proyección pública, te ayudan a llegar a mucha gente. Pero controlan tu tiempo y tu atención. La fragmentan. Y así es imposible pensar y hacer un trabajo profundo, como diría Cal Newport.

Por eso decidí hacer el detox digital que Newport propone en su libro Minimalismo digital.

¿En qué consiste el detox digital?

Se trata de dejar de usar toda la tecnología opcional, es decir, toda la que no necesites para trabajar. Lo difícil para mi ha sido separar qué es uso personal y qué es uso profesional, ya que mis negocios y mi vida siempre han estado muy vinculados.

Para cumplir, he desinstalado las aplicaciones del móvil y sólo las uso en el ordenador. Así evito tentaciones.

Antes de empezar la desconexión, tienes que hacer una lista de las cosas -no digitales- que quieres hacer. Por ejemplo, cosas que antes hacías y ya no haces o cosas que siempre quisiste hacer pero nunca hiciste. En los pocos días que llevo, he leído ya varios libros, he tenido conversaciones profundas, he pasado más tiempo con mis hijos y he retomado algunas aficiones olvidadas.

Al finalizar los 30 días, haces un plan detallado de qué aplicaciones vas a usar y cómo.

Esto me ha obligado a repensar no sólo mi relación personal con la tecnología sino, sobre todo, la gestión de mis negocios. ¿Será cierto que mis negocios dependen de las redes sociales? ¿Podré sobrevivir sin ellas?


A la vista de esta desconexión, se podría pensar que ha cambiado mi opinión acerca de la tecnología y los niños. No es así. Sigo pensando que la tecnología tiene más ventajas que inconvenientes o peligros, son una excelente herramienta de aprendizaje, de socialización y de ocio. De esto hablaremos en un próximo episodio de Jardines como Versalles.


¿Recomiendo, entonces, dejar las redes sociales?

No, en absoluto. Sobre todo si las usas a nivel personal. Creo que la diferencia fundamental está en la intencionalidad. En tener claro qué redes vas a usar, cómo y para qué.

Tienen desventajas, pro supuesto. Han pasado de ser un lugar de encuentro con amigos y conocidos, un lugar donde descubrir temas  y personas interesantes, para convertirse en una especie de centro comercial donde los negocios compiten por ver quién tiene el neón más grande.

Pero aún sirven para estar en contacto con gente que está en tu misma línea, que te hace reflexionar, que te expone a temas desconocidos para ti, que abre camino, que te inspira.

Hay ahora una tendencia a hablar de dejar las redes sociales (y digo “hablar de” porque una cosa es decirlo y, otra muy distinta, hacerlo. De hecho, quienes lo recomiendan, lo hacen desde esas mismas redes). La idea es que las élites, las corporaciones y los gobiernos nos controlan a través de ellas. Ajá. No digo que no lo intenten. Pero, en esta época de gran división social, ¿qué te queda si te vas de las redes? ¿Con quién vas a relacionarte? ¿Quién te va a acompañar en tu camino de salir de los sistema? ¿Quién te va a entender? ¿Quién te va a guiar?

No, yo no me voy de las redes.
Sólo desconecto temporalmente mientras decido qué voy a hacer en ellas.

Pero algo voy a hacer.
Seguro.


Mencionado en este episodio:

Por qué deberías dejar las redes sociales, charla TED de Cal Newport
Minimalismo digital, libro de Cal Newport

Audiocurso de Homeschooling (próximamente disponible)


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