sábado, 9 de enero de 2016

Método Doman y unschooling: ¿son compatibles?



Cuando comento que he utilizado el Método Doman con Damián (desde los dos años) y que lo vuelvo a utilizar ahora con Víctor, que tiene 3 meses y medio, la reacción más habitual es preguntar con extrañeza: “Pero ¿no erais unschoolers?” Como si el Método Doman fuera incompatible con ser unschooler, cosa que a menudo también me preguntan directamente.

He estado posponiendo la respuesta porque quería explicarme bien. Hay mucho malentendido sobre lo que es el unschooling y mucho malentendido sobre lo que es el Método Doman. Malentendido y prejuicio. Así que si los juntamos a los dos, el malentendido puede ser épico. Por eso quería explicarme bien. Y como la exposición es más bien larga, dejo primero la versión corta por si no os interesa leer la explicación completa:

El Método Doman coincide en bastantes puntos con el unschooling. Por ejemplo, en su regla de oro: “si usted o si hijo no se están divirtiendo ¡déjelo!”. Sin entrar a explicar cómo funciona este método y cuál es la filosofía en la que se fundamenta, sólo atendiendo a su regla de oro ya podríamos afirmar que es perfectamente compatible con el unschooling. El objetivo es pasar un buen rato, divertirse en compañía de los hijos. Que, además, aprendan a leer y adquieran vocabulario no es más que un magnífico efecto secundario. Así es también en el unschooling, pues el unschooling tiene más que ver con las relaciones entre padres e hijos (y entre hermanos entre si) que con la enseñanza o la consecución de determinados objetivos de aprendizaje. 
Ahora bien, si alguna autoridad mundial en unschooling viniera y me dijera: “El Método Doman es incompatible con el unschooling” gustosamente le daría mi carnet de unschooler para que lo destruyera, pues cuando tomo una decisión respecto de mis hijos no me guío por la circunstancia de que encaje o no encaje en determinada etiqueta.


Hasta aquí la versión abreviada. Ahora, para los interesados, la explicación completa:

Conocí el método Doman cuando mi hijo Damián tenía 2 años. En ese momento no éramos unschoolers. No éramos homeschoolers, tampoco. Damián había entrado a la guardería a los 11 meses de edad y allí seguía por el momento. La idea de que los niños pequeños podían aprender a leer sin dificultad me fascinó. La idea de que el proceso podía ser divertido para toda la familia, también. Pensé que no teníamos nada que perder. Aprender a leer es importante, desde mi punto de vista, y sé que para muchos niños supone un auténtico calvario. Tampoco teníamos nada que perder, así que decidí probarlo, sabiendo que si no nos gustaba lo íbamos a dejar y que no pasaba nada por ello.

Resultó que los ratos de “jugar a leer” eran de lo más divertido. Sólo ver la cara de Damián y sus muestras de alegría ya me convencieron para seguir adelante con el programa, independientemente de que diera resultados o no. Hicimos le programa de lectura, el de conocimientos enciclopédicos y parte de los de básica y excelencia física. Lo fuimos dejando a medida que Damián crecía y, sobre todo, cuando comenzó a ser un lector autónomo y esta maravillosa herramienta le daba acceso a cualquier contenido que le interesara.

Después llegó el “radical unschooling” y comencé a decir que, si tenía otro hijo, no sabía si repetiría con este método o no. También es cierto que no creía que fuera a tener más hijos, pero entonces llegó Víctor y no tuve ninguna duda. Ya desde el embarazo supe que lo iba a hacer. No tenía claro que fuese a usar el programa del recién nacido, pero sí los demás. Así que en el segundo mes de vida del niño preparé los materiales de matemáticas y lectura, lo expliqué en el videoblog y algunas personas descubrieron que tengo otro blog en el que hablo de estimulación temprana, aprendizaje infantil y crianza desde el año 2008.

Y volvió la pregunta de marras: ¿cómo puedes usar este método y decir que eres unschooler? Bien, yo no soy quién para conceder o denegarle títulos a nadie y cada vez me importa menos saber si encajamos o no encajamos en el concepto de “unschooler” o en cualquier otro. Pero como veo que es una cuestión que se me plantea repetidamente, voy a tratar de aclarar por qué pienso que sí son compatibles:

En una entrevista concedida a la revista Mothering en 1980, John Holt, quien no es para nada sospechoso de defender técnicas escolares ni mucho menos la institución escolar, dijo lo siguiente cuando le preguntaron cuál era su filosofía sobre la enseñanza de la lectura:

“Creo que enseñar a leer es en gran medida lo que impide el aprendizaje. Diferentes niños tienen diferentes formas de aprender. Creo que leer en voz alta es divertido, pero nunca le leería a un niño en voz alta con la intención de que el niño aprendiera a leer. Se les lee en voz alta porque es divertido y es agradable estar en compañía. Coges a un niño, lo sientas a tu lado o en tu regazo, y le lees una historia que os entretiene. Y si no es una experiencia acogedora, alegre, cálida, amable y amorosa, entonces no deberías hacerlo. No va a hacer ningún bien.”

Es exactamente lo mismo que dice Glenn Doman cuando establece la regla de oro de su método: “La regla principal es que tanto el padre o la madre como el hijo deben abordar gozosamente el aprendizaje como el juego maravilloso que es. Si usted no lo está pasando de maravilla o si su hijo no lo está pasando de maravilla, ¡déjenlo!

Si el unschooling aboga por establecer relaciones sanas, equilibradas y de confianza con los hijos, y Doman nos propone una actividad que será divertida, placentera y que contribuirá a fortalecer el vínculo paterno-filial, no veo en qué modo son incompatibles. Es más, si profundizamos algo más en las tesis de Holt y en las de Doman, veremos que siguen coincidiendo en muchos puntos. Holt, de nuevo en Mothering, dice:

Creo que a los niños les atrae el mundo adulto. Está bien tener libros infantiles, pero la mayoría de ellos tienen demasiada imagen. Cuando los niños ven libros, como los ven en las familias en las que los adultos leen, con páginas y más páginas de letra impresa, les resulta bastante evidente que si quieren descubrir de qué van los libros tendrán que leer esa letra.

Es exactamente el motivo por el que Doman sugiere enseñar a los niños bits de palabras escritas mucho antes de enseñarles imágenes y mucho antes de enseñarles el abecedario.


Una de las primeras sesiones de lectura
con el Método Doman.
Víctor tenía 3,5 meses de edad


Coinciden también en que el aprendizaje debe ser divertido y útil, que la motivación ha de ser intrínseca y que el mayor enemigo del aprendizaje es la evaluación. “Nunca examine a su hijo” es otra de las reglas de oro del Método Doman. Para ambos, el objetivo es que el aprendizaje resulte fácil y gozoso. Para ambos, leer es importante porque abre muchas puertas, facilita la adquisición e vocabulario y ayuda a aprender a pensar. En su artículo “Cómo los profesores logran que los niños odien la lectura”, John Holt cuenta cómo comenzó a replantearse la forma en que la lectura se enseña en las escuelas y cómo cambió su metodología con excelentes resultados. Se dio cuenta de que la mayoría de los niños veían la escuela como un lugar peligroso; de que el sentimiento predominante eran el miedo y la vergüenza; de que el objetivo primordial para muchos niños era pasar desapercibido, lograr que les dejaran en paz, que el profesor no se fijaba en ellos y, en caso de que se fijara, tratar de no cometer ningún error para no ser humillados con una reprimenda, una corrección en público, las burlas de los otros niños y, peor aún, una triste sonrisa condescendiente.

En poco tiempo los niños comienzan a asociar los libros y la lectura con los errores, reales o temidos, con los castigos y la humillación. Puede que no parezca razonable, pero es natural. Mark Twain dijo que el gato que se ha sentado sobre una estufa caliente no volverá a sentarse sobre una otra vez, pero tampoco se sentará en una estufa fría. Tan cierto es para los gatos como para los niños.

Y si podemos evitarles esa humillación y esa tortura, si podemos evitarles dificultades futuras y el terrible infortunio de sufrir ante la lectura ¿por qué motivo no habríamos de hacerlo? Si hay una actividad que resulta placentera, que fortalece el vínculo madre-hijo y que no tiene ni un sólo inconveniente pero sí martilles ventajas ¿vamos a descartarla sólo porque tal vez -insisto, tal vez- no encaja en una etiqueta que nos hemos -o nos han- adjudicado?



jueves, 17 de diciembre de 2015

Camino de Santiago con niños



Hacer el Camino de Santiago con niños es posible.

Adri es un niño homeschooler que a los 10 años se fue a hacer el Camino de Santiago con su madre. Durante el camino fue escribiendo un diario y haciendo fotos y, a la vuelta, se puso a trabajar para convertirlo en un libro. Lo publicó primero en inglés, ya que es su lengua materna, y después hizo una campaña de crowdfunding para la edición en español.

La aventura de Adri tiene, para mi, dos facetas muy interesantes: de un lado, el viaje. Las historias de niños que aprenden viajando son fascinantes, y ésta no lo es menos. De otro lado, el libro y el aprendizaje que supone un proyecto de esta envergadura: escribir el libro, conocer el proceso de edición, lanzar una campaña de crowdfunding y, finalmente, poner el libro a la venta iniciando así un sistema de ingresos pasivos.

La semana pasada fuimos a su casa a recoger nuestro ejemplar del libro y le hicimos esta entrevista:


martes, 15 de diciembre de 2015

Libertad para educar. Educar en Libertad.


Hace dos años di una conferencia sobre libertad educativa en Barcelona, invitado por el Partido de la Libertad Individual (ahora Partido Libertario). Allí conocí a Eduardo Martínez quien, inspirado por mi relato, escribió lo siguiente:


Podía haberse ido a otro país (y probablemente es lo que la prudencia hubiese aconsejado), pero decidió quedarse y plantar cara a ese monstruo descrito por Hobbes que usa su inmenso poder para doblegar la voluntad de las personas y su libre albedrío, en nombre de conceptos tan vacíos como "el bien común", "el bienestar social" y "la felicidad colectiva". Y además esa decisión vino acompañada de hechos, sin quedarse en la sola prédica, arropada en valores de libertad y ejerciendo su individualidad de la única forma coherente que existe: actuando. Y lo sigue haciendo al día de hoy. Desobediencia Civil, que diría nuestro admirado Thoreau.

Hablo de Laura Mascaró, una mamá que si bien en un primer momento comenzó a transitar el camino habitual, el que marca nuestro pretendido padrastro Estado en cuanto a la forma en que debemos educar a nuestros niños, un día sintió en carne propia y en primera persona, a través de su entonces pequeño hijo, la desatención, el peligro, el riesgo y el perjuicio irreparable que un sistema educativo hecho no para generar persona libres (tratándolas como tal) ni dedicado a cuidar el valioso material que queda a su cuidado, nuestros bebés, nuestros infantes, nuestros chavales, comenzaba a ocasionarle a su querido retoño. Una agresión contra su chiquillo, Damián, ni siquiera advertida por los docentes encargados de cuidarle, fue el desencadenante.

¿Puede haber causa más noble y digna de respeto que negarse a obedecer unas normas, unas leyes, unas imposiciones implantadas por el Estado, las cuales podrían causar un daño indeleble a personas indefensas? Personas sobre las cuales además tenemos una responsabilidad ineludible, porque hemos sido nosotros quienes los hemos traído al mundo, que se deriva (en la gran mayoría de los casos al menos) del ejercicio de nuestra libertad. Libertad para traer hijos al mundo, claro. Responsabilidad para evitar que nadie les pueda agredir ni perjudicar, no pueden ir la una sin la otra.

Laura se convirtió, contando con el pretexto perfecto para ello y seguramente no por primera ocasión, en una desobediente ante el Leviatán. Su condición de liberal, libertaria, puede que anarquista incluso, pudo canalizarse y ser llevada a la acción decidiendo educar a su hijo por sí misma, fuera del circuito estatal de enseñanza, aplicando y adaptando las experiencias del movimiento "unschooling" (sin escuela) y "homeschooling" (educación en casa) a su caso particular. Palabra y hechos. Coherencia en estado puro.

Después de escuchar a esta vehemente abogada devenida en pedagoga (en formación, como le gusta decir a ella), no puede uno sino sentirse esperanzado al saber que sí hay personas dispuestas no solo a criticar desde una tribuna a los políticos y su perverso instrumento de manipulación y afrenta contra la libertad, el Estado, sino resuelta a llevar hasta las últimas consecuencias la defensa de los derechos de la persona, a actuar bajo el principio de no agresión y a poner en un segundo plano un montón de cosas a nivel personal-profesional con el objeto de cumplir lo que considera su responsabilidad: ser madre.

"En esta sociedad altamente escolarizada, la decisión de educar a los hijos en casa supone hacer una serie de cambios en nuestras vidas que, en no pocas ocasiones, serán interpretados por los demás como una insolencia, un acto de rebeldía que amenaza al status quo establecido. Ésta es una de las grandes cuestiones que se plantean las familias cuando deciden no escolarizar: ¿Cómo vamos a compatibilizar nuestra vida profesional, no ya con la vida familiar, sino con la vida familiar como homeschoolers?".
Laura Mascaró Rotger - "Sin Escuela".

Aquellos que tuvimos el gusto de escuchar la pasada noche a Laura durante su conferencia en Barcelona y conversar con ella, tenemos muchas pistas para intentar descifrar la respuesta.

Quienes se lo hayan perdido y deseéis conocer de primera mano, narrado por la protagonista, en qué consiste y cómo se lleva en el día a día la apasionante tarea de ser madre educando en casa y por fuera de los cánones establecidos por los burócratas estatales, haceros con su libro. O mejor aún: haceros con su libro y asistid a la próxima conferencia en la cual participe esta menorquina universal que decidió pasar al combate, a la brega, y además colaborando con otros en su misma situación.

Enhorabuena Damián, naciste en libertad.

SITIO WEB DE LA PLATAFORMA POR LA LIBERTAD EDUCATIVA: http://www.libertadeducativa.org/


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No sé si la charla de Barcelona se grabó, así que os dejo esta de Cáceres, de este año 2015


viernes, 4 de diciembre de 2015

Conciliación laboral y familiar. ¿Cómo lo hacemos?



En uno de sus paseos matutinos con Víctor, Jon se animó a grabar un pequeño vídeo para mi videoblog y habló sobre la conciliación laboral y familiar.






El tema tiene mucho interés y por eso pensamos que sería bueno ampliar la explicación.

Lo primero que a uno le viene a la mente (y hemos recibido este comentario muchas veces) es: "Claro, trabajando en casa es fácil conciliar". Error número uno: pensar que por trabajar en casa la conciliación es más fácil, que se da como por arte de magia. Que así, cualquiera. Para empezar, porque trabajar desde casa no es lo mismo que trabajar por cuenta propia. Uno puede ser trabajador por cuenta ajena pero trabajando desde casa o puede ser autónomo trabajando dentro y fuera de casa.

Esto es lo que nosotros hacemos, trabajar por cuenta propia, con todas sus ventajas pero también con todos sus inconvenientes. Esto es un poco como el homeschooling, que aunque se llama educación "en casa" no significa que estemos todo el tiempo en casa. El trabajo a veces nos requiere salir de casa o, peor aún, viajar. Digo "peor aún" no porque eso sea malo en si mismo (que a mi me encanta viajar) sino porque ahora mismo, con un bebé, no puedo permitirme viajar y eso, en mis circunstancias, significa que estoy perdiendo dinero.

La clave que facilita la conciliación, entonces, no es el hecho de trabajar desde casa sino la independencia. El hecho de que podamos elegir si trabajamos mucho o poco, a unas horas o a otras, y de comprometernos sólo a aquello que podamos cumplir.

Los domingos organizamos la agenda familiar. Vemos qué actividades tiene Damián, si tenemos alguna cita médica, si hay alguna gestión inaplazable, y qué tareas laborales tiene que hacer cada uno y les asignamos un día, junto con las tareas domésticas. Así todas las semanas (y todos los días) sabemos cuáles son las tareas prioritarias y cuáles son secundarias.

Desde hace algún tiempo hacemos la compra por internet, que no es ideal pero nos ahorra mucho tiempo. Donde vivimos sólo hay un supermercado que tenga servicio online con reparto a domicilio, así que no hemos podido elegir. De hecho, no es el supermercado donde solíamos comprar cuando íbamos a la tienda así que nos estamos adaptando. Lo más importante es nunca hacer la compra sin antes haber hecho la lista. Y nunca hacer la lista sin antes haber hecho la planificación de menús diarios. Esto sirve para ahorrar tiempo y dinero.

La planificación de menús es fácil porque solemos comer igual todas las semanas. A veces cocinamos para varios días y comemos varios días seguidos lo mismo o lo congelamos (nuestro congelador está siempre lleno de lentejas). Los días de más trabajo hacemos brunch, ese invento inglés mezcla de "breakfast" y "lunch". Tomamos un café por la mañana, después comemos el brunch sobre las 11 o 12 y ya no comemos hasta la cena (en esta casa cenamos temprano, que nadie se asuste por este semi-ayuno). Con esto el día cunde mucho más, recomiendo probarlo en épocas de mucho trabajo.

Nuestra vida social no es una prioridad para nosotros ahora mismo. Eso también es una ventaja a la hora de cumplir con todas las obligaciones laborales y familiares, porque el día sólo tiene 24 horas y la semana 7 días, así que no queda otro remedio que priorizar y descartar actividades.

Además aprovechamos el tiempo mucho mejor que cuando "teníamos tiempo" para todo. Por ejemplo, en los ratos de lactancia veo vídeos en internet. Audiolibros, conferencias o entrevistas (no penséis que me dedico a ver al Rubius). Todo eso es material que luego me sirve para hacer artículos o para mejorar el contenido de mis cursos. Incluso se me ocurren ideas para nuevos libros, pero eso queda aparcado hasta que, de verdad, volvamos a tener tiempo "para todo". Aprovechamos los paseos con Víctor para hacer recados en el pueblo e incluso llamadas si va durmiendo.

¿Tenemos suerte? No, en absoluto. Lo que tenemos es arrojo y la templanza necesaria para tomar decisiones que pueden parecer arriesgadas. Hemos decidido prescindir de la seguridad de una nómina que, de todos modos, tampoco es ninguna seguridad real hoy en día. Y sin embargo, hemos ganado independencia. Sobre todo la independencia financiera, por lo que nuestra supervivencia no depende de una nómina, ni siquiera de un único trabajo y, sobre todo, no de un jefe.



Recuerdo cuando me fui de viaje a América con Damián. Dos meses recorriendo ese bello continente y dando charlas de homeschooling. Mucha gente me dijo "qué suerte" y "qué envidia". Pero déjate de envidias. Si quieres hacerlo, hazlo. Yo no digo que sea fácil. Educar en casa, viajar con niños, conseguir independencia financiera, todas ellas son cosas que suelen causar envidia, supuestamente. Pero no las hago porque tenga suerte, no porque me haya tocado. Las hago porque así lo he querido. Porque he estado dispuesta a pagar el precio necesario para lograrlo. Y aquí estoy. Así es como creo que deben ser las cosas. Porque no tenía ninguna intención de quedarme sentada esperando a que una ley me permitiera conciliar mi vida laboral y mi vida familiar. Como tampoco me he quedado esperando a que una ley me permitiera educar a mi hijo como considero más conveniente para él.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Es importante el consenso educativo?




Respondo entrevistas casi todas las semanas (algunas recopiladas aquí). La mayoría de ellas, centradas en el homeschooling, son prácticamente un calco unas de otras. De vez en cuando aparece una pregunta fuera de lo común o fuera del tema del homeschooling.

Ésta es mi respuesta políticamente incorrecta a la pregunta sobre el consenso educativo:

¿Hasta qué punto es importante lograr un consenso educativo? ¿Es posible ese consenso? ¿Crees que un Pacto de Estado en Educación sería una solución deseable para nuestro sistema educativo?


Si asumimos que la solución al problema educativo pasa por cambiar de nuevo la ley, entonces sí es necesario un consenso. Sin embargo, aquí soy pesimista y no creo que sea posible alcanzarlo. Poner de acuerdo a padres, profesores y, sobre todo, a los diferentes partidos políticos con representación parlamentaria se me antoja misión imposible. El motivo es, sencillamente, que todos los implicados tienen ideas diferentes sobre cuál es el objetivo de la educación. Y mientras no haya un consenso sobre cuál es el objetivo, no podrá haber consenso sobre cómo ha de llevarse a cabo la reforma.


Ahora bien, el consenso no sería necesario si se permitiera que cada familia tuviera libertad de elegir qué tipo de educación quiere para sus hijos y, asimismo, si cada colegio pudiera decidir, también libremente, qué tipo de pedagogas quiere seguir y qué metodologías aplicar. De hecho, es algo que ya está sucediendo. Mientras una parte de la sociedad está enfrascada en el sempiterno debate sobre el estado del sistema escolar, otra parte de la sociedad está actuando y organizándose libremente para ofrecer a sus hijos la educación que necesitan. Cada año que pasa hay más escuelas libres y más homeschooling por el simple motivo de que nuestros hijos necesitan una buena educación hoy y no tenemos tiempo que perder.






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domingo, 29 de noviembre de 2015

Lo llaman periodismo y no lo es


Hace sólo dos semanas envié en mi boletín semanal un artículo sobre la relación de los homeschoolers y los medios de comunicación. Suelo lamentar que las familias que educan en casa en España no estén muy por la labor de colaborar con los medios a la hora de dar a conocer esta opción educativa. Pero luego pasan cosas y entiendes por qué las familias no quieren hablar con los periodistas, ni abrirles las puertas de sus casas o de sus escuelas libres. Pasan cosas como ésta que cuenta Marvan o como la que ha pasado hoy.

Un periodista del periódico digital El Confidencial contactó con la PLE porque estaba haciendo un “reportaje sobre pedagogías alternativas en España”. Le pregunté, como hago siempre con los periodistas, cuál sería el enfoque del reportaje y esta fue su respuesta: “El enfoque es: retratar el auge de la educación "alternativa" en España, comparando con otros países. He visitado tres proyectos en el norte de Madrid para hablar del tema.” También me dijo que había visto mi documental, Educación a la carta, en el que “está muy bien explicado todo”, por lo que sólo necesitaba hacerme un par de preguntas. Sus preguntas y mis respuestas están aquí. 

Cuál fue mi sorpresa cuando, al entrar en la web de El Confidencial esta mañana, leo el siguiente titular: “Cariño, vamos a experimentar con los niños”. Por un momento tuve la esperanza de que no fuera el reportaje que había estado esperando. Pero lo era.

Empiezo a leer y mis ojos no dan crédito. Éste era el primer párrafo:

“Se abre el telón y aparecen seis niñas. Una interpreta el papel de madre, dos son sus hijas y el resto yihadistas a punto de cometer un atentado “como el de París”. Durante más de una hora, y sin que nadie las interrumpa, las actrices sirven té, se asesinan por turnos y a carcajadas, se esconden debajo de una mesa y conversan entre ellas. Ningún adulto ha impulsado, guiado o supervisado la obra teatral. "Fue todo idea suya", nos dicen.”

Lo que pasó, en realidad, es que los niños de la escuela El Dragón habían trabajado el tema de los atentados de París de diferentes maneras y precisamente para ese día habían preparado una representación teatral sobre la cuestión. Que permitieran a los periodistas asistir era, como bien dice Barbara Serrano, “como un regalo”.

A lo largo de todo el artículo se utilizan las comillas y la negrita para destacar frases fuera de su contexto y haciendo que, al remarcarlas, cambie el sentido de la frase. Cuando dice, por ejemplo, que el Dragón es un centro autodefinido como “libre y democrático” y lo destaca así pero no destaca que ““pasan el día aprendiendo” está lanzando un mensaje determinado. Cuando destaca “no les enseñamos a leer” pero no destaca que “todos acaban aprendiendo porque hay actividades que realmente les motivan y para las cuales necesitan leer y escribir”, está dando a entender que nadie se hace cargo del aprendizaje de la lectoescritura de estos niños.Sigue destacando que “es algo que ocurre siempre en tiempos de crisis”, pero como no destaca que eso sucede porque “la sociedad busca soluciones”, el lector inevitablemente asociará escuelas libres a crisis.

De Waldorf, a la que denomina la “homeopatía de la educación” dice que encuentran niños y adolescentes “cosiendo, moldeando cobre con un soplete y  “moldeando sentimientos” con arcilla.” Que no sé por qué lo de moldear sentimientos va entrecomillado y lo demás no. Quizás debería decir también que los encontraron haciendo estas cosas porque los visitaron por la tarde porque, como dice el director de la escuela Micael, Antonio Malagón, “Todo se hace en inglés, alemán y español. La primera parte del día desarrollan el intelecto, el pensar. La segunda parte del día trabajan la variante artística, el sentir.” Pero supongo que eso de la educación trilingüe y el desarrollo del intelecto no interesaba para este reportaje en concreto. 

Del bosque-escuela dice que es una moda importada y que los niños están “sentados en un corro en el suelo” y sigue: “rodeados de encinas y boñigas de vaca” y que “no se asustan al ver a un grupo de unas veinte vacas que nos observan a diez metros de distancia, sin ninguna barrera de por medio.”

Como representante de la “comunidad pedagógica española” el profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED Jesús Martín Cordero dice que “estas pedagogías tienden a estar infiltradas de posiciones maniqueas de la realidad, muy ideológicas, a veces con tintes paranoides”. Ignora a una gran cantidad de pedagogos, psicólogos y profesores que están implicados en la educación libre y a otros muchos que, sin estar implicados directamente, son favorables a ella.

Continúa el profesor Martín Cordero: “Ya no estamos en 1900, cuando cada grupo social proponía un método educativo. La pedagogía no alcanza el nivel de la medicina, pero ahora tenemos información técnica de sobra sobre el aprendizaje y la escuela pública española no es impermeable a los nuevos descubrimientos y avances, aunque es cierto que hay mucha resistencia al cambio entre el profesorado.” Me parece a mi que hay datos objetivos de sobra para considerar que la escuela pública española está fallando, empezando por el hecho de que cada vez más familias buscan alternativas fuera del sistema. El propio artículo afirma que hemos pasado de tener 40 escuelas libres en España en 2013 a tener más de 600 en 2015. ¿Y debemos creer que la escuela pública aplica las mejores metodologías para el aprendizaje? Permítanme que dude.

Como era de esperar -aunque el redactor no tuvo mucha vista en preverlo-  el reportaje ha sido mal recibido por la “comunidad” de la educación alternativa española, como supongo nos llamaría él y las reacciones no se han hecho esperar en las redes sociales y en la web del periódico. Probablemente éste ha sido el motivo de que, unas horas después de su publicación, se haya cambiado el título de “Cariño, vamos a experimentar con los niños” a “Cariño, vamos a liberar a los niños”.


Barbara Serrano ha ejercido su derecho de rectificación y ha publicado la siguiente aclaración:

Ángel Villarino, supuesto periodista, me contactó interesado en visibilizar la educación alternativa en España. Vino a El Dragón International School, donde fue atendido por estudiantes, profesores y por mí misma. 
Le contamos muchísimas cosas interesantes, le invitamos a nuestra casa. Vio una obra de teatro especialmente preparada por el grupo de teatro para tratar el tema de los atentados en París, tema que les ha preocupado mucho y han tratado de muy diversas maneras. Ángel acabó su visita diciéndome que le gustaría matricular a su hija en El Dragón. 
Quedó en enviarme el reportaje y las fotos para que yo diera permiso. Hoy, sin avisar, publica esto. Un artículo tendencioso en el que miente abiertamente, entrecomilla frases que yo no he pronunciado, oculta información muy relevante y pone énfasis en temas de forma completamente amarillista. 
Estoy decepcionada y asustada por lo que se puede llegar a hacer y decir en un periódico. Lo que más me preocupa de todo es cómo se mofa de los niños, cómo intenta ridiculizarlos tergiversando información. Niños y niñas que confiaron en él y le mostraron, orgullosos, su colegio. Mañana tenemos una lección para aprender en el colegio: hay formas deleznables de ejercer el periodismo. Una auténtica pena que lo tengan que aprender así.

Desde luego, si yo fuera profesora de periodismo, utilizaría este reportaje como ejemplo de cómo no ejercer esta profesión, de cómo escribir un artículo tendencioso tergiversando los hechos, de cómo hacer un ejercicio de deshonestidad intelectual y de cómo terminar de estropearlo al intentar arreglarlo cambiando el título después de la publicación (si es que con el cambio estaban intentando arreglar algo, que eso son suposiciones mías).

Porque se puede estar en desacuerdo, pero lo que un periodista no debe hacer nunca es manipular contando sólo una parte de la verdad y destacando unas frases escogidas que deforman el sentido del mensaje. Se puede estar en desacuerdo y entonces lo que hay que hacer es presentar los hechos como son, acompañados de argumentos que sustenten nuestra tesis. Lo que hay que hacer es no confundir un reportaje con un artículo de opinión. Y, sobre todo, hacerlo sin traicionar la confianza de unos niños inocentes que se prestaron a compartir una parte de su vida con los periodistas. 

Para aclarar la cuestión de que “no se enseña a leer”, decidí liberar una pequeña parte de los extras del documental Educación a la carta en la que Barbara Serrano habla sobre el proceso de aprendizaje de la lectoescritura.


jueves, 30 de julio de 2015

Valiente - Un niño de 10 años en el Camino de Santiago








Nuestro amigo Adri (que nunca ha ido al colegio) se fue con su madre al Camino de Santiago. A la vuelta, se puso a escribir su aventura y la ha publicado bajo el título "Valiente, la aventura de un niño de 10 años en el Camino de Santiago". Como Adrián es bilingüe, la primera versión de su libro es en inglés -su lengua materna- pero ya está trabajando para traducirlo al español. Por ello ha lanzado una campaña de crowdfunding en la que podéis colaborar a cambio de una camiseta o uno o varios ejemplares de su libro en el idioma de vuestra preferencia.

Éste es su vídeo de presentación:




Podéis hacer vuestras donaciones a través de este enlace: https://www.kickstarter.com/projects/1590593304/valiente-la-aventura-de-un-nino-de-10-anos-en-el-c

Para seguirle en Facebook: https://www.facebook.com/valientethebook?pnref=story

Y para ver las fotos que incluye en el libro: http://adricercasilver5.wix.com/valientefotos


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