viernes, 10 de abril de 2015

Seminario online sobre la legalidad del homeschooling y las escuelas libres




 ¿Educas en casa en España o te planteas hacerlo?


¿Formas parte de un proyecto de educación alternativa o te gustaría empezar uno?


No te pierdas el exclusivo seminario online con Laura Mascaró, abogada especialista en homeschooling, autora de cuatro libros sobre el tema y educadora en el hogar desde 2008.

  • Aprender qué dice realmente la normativa de educación en España y cómo usarla a tu favor.

  • Descubre qué debes hacer y qué debes evitar a la hora de desescolarizar a tus hijos.

  • Conoce cuáles son los riesgos reales de esta opción educativa en nuestro país y qué hacer si se inicia un expediente de absentismo contra tu familia.


  • Infórmate sobre los errores más comunes que se cometen a la hora de crear un proyecto de educación alternativa ("escuelas libres").





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ALGUNAS PREGUNTAS FRECUENTES -
INFORMACIÓN DE INTERÉS





  • La duración prevista es de tres horas, aunque pueden ser más en función de la participación de las personas inscritas.



  • El seminario no se va a grabar porque de este modo los participantes pueden tener la libertad de contar sus casos particulares, así como sus miedos y dudas respecto de sus procesos de desescolarización. Los participantes no tendrán acceso a los nombres de los demás asistentes.



  • Las personas inscritas pueden enviar sus consultas con antelación a la realización del seminario siempre que sean consultas genéricas cuya resolución pueda ser de utilidad a los demás. En esta ocasión el seminario no incluye asesoramientos particulares.



  • Con la inscripción en el seminario estarán ustedes aceptando las condiciones de participación que se les harán llegar con anterioridad, condiciones entre las que se incluye una cláusula de confidencialidad respecto de las identidades y los comentarios de los demás. 



  • Las plazas son ilimitadas puesto que este seminario es el último que se va a realizar.

  • La asistencia al seminario no capacita a los participantes para el asesoramiento legal de familias en proceso de desescolarización, por lo que declino cualquier responsabilidad por el uso que de la información obtenida hagan los participantes en este evento.


  • Cualquier persona interesada puede participar en el seminario, pero está especialmente dirigido a familias que están educando en casa en España o se plantean hacerlo.

  • Al ser información de interés puramente privado/personal, no se expedirán certificados de asistencia ni de ningún otro tipo.

  • El pago se realiza exclusivamente vía paypal o por tarjeta de crédito/débito. No obstante, si alguien tiene algún inconveniente con estas formas de pago puede escribirme para que busquemos una alternativa (info@lauramascaro.com)

  • Unos días antes del seminario, los participantes recibirán un email con el enlace para descargar el software necesario. El proceso es rápido y sencillo, no se requieren conocimientos técnicos específicos.



lunes, 6 de abril de 2015

Charla y taller en Cáceres



Esta semana voy a estar en Cáceres. El viernes a las 18:00 doy una charla sobre libertad educativa y el sábado a las 10:00 comienza mi último taller de La Desescolarización Interior. Para el taller, os podéis apuntar en este enlace. La charla del viernes es de libre acceso y no es necesario reservar plaza.




jueves, 2 de abril de 2015

Los pros y los contras de la escuela en casa [Fisking]



Leo en SerPadres.com un artículo titulado "Los pros y los contras de la escuela en casa". No sé dónde se han informado ni a qué tipo de familias conocerá la redactora pero su lista de pros y contras me ha parecido tan alejada de la realidad que no puedo evitar hacerle este fisking:

Pros:
• Pueden estudiar en pijamas. --> Y, mucho más importante que eso, pueden dormir todas las horas que necesiten y en el horario que más les convenga con el único límite de cumplir con las obligaciones a las que se hayan comprometido (si, por ejemplo, se han apuntado a una actividad que comienza a las 10 de la mañana, no podrán dormir hasta muy tarde).
• No tienes que gastar en uniformes escolares. --> Cierto, pero también hay muchos colegios que no utilizan uniforme.
• No hay que levantarse temprano para llegar a la escuela a cierta hora específica. --> No, pero a veces hay que levantarse temprano para hacer otras actividades.
• Un abrazo siempre está disponible. --> Sin duda. Un abrazo, un beso, una palabra de consuelo y unas risas. Eso no tiene precio.
• Se ahorra en gasolina y tiempo de viaje. --> No si haces muchas actividades fuera de casa, como sucede a menudo.
• No hay que preocuparse por cuidado infantil o programas después de las horas de clase. -->No, porque hay que preocuparse por el cuidado infantil las 24 horas del día.
• No hay que ir a recoger a los niños a cierta hora en medio del día. --> Sí, si hacen actividades fuera de casa sin los padres (como la mayoría de los que conozco). 
• No hay prisa. Cada cual estudia las materias a su propio paso. --> Éste es sin duda el auténtico "pro" de la educación sin escuela. Respetar los ritmos, los intereses y las necesidades.
• El niño aprende de acuerdo a su dedicación, esfuerzo e inteligencia. No tiene que esperar a compañeros de clase para seguir adelante en una materia escolar.  --> Totalmente de acuerdo.
• No hay presión de grupo ni acoso (bullying) de parte de otros niños. --> Los niños educados sin escuela participan en muchos grupos (grupos de homeschoolers, actividades "extraescolares", scouts, grupos parroquiales, vecindarios, etc) y en todo grupo hay -o puede haber- presiones, acoso y conflictos.
• Tus hijos no estarán expuestos a ideas ajenas a la filosofía de tu hogar o moralidad. --> Si esto es cierto, entonces no es un pro sino un contra. Pero en las familias que yo conozco -la mía incluida- los padres procuran precisamente lo contrario: que los niños conozcan ideas diferentes a las nuestras, que sepan que hay gente que piensa y cree otras cosas, gente que vive de otra manera, y que sepan que ellos también van a ir construyendo sus propias ideas, creencias y forma de vida.
• No hay competencia ni presión por tener la mejor mochila o los mejores útiles escolares. --> No pero, como dije antes, están en otros grupos y puede haber competencia y presiones por otras cuestiones.
• Pueden unirse a clubes de niños educados en el hogar para que compartan entre ellos. --> Sí, y también a grupos mixtos donde puedan convivir con niños escolarizados.
• Hay un lazo familiar más estrecho. --> Sin duda. Son muchas horas y experiencias compartidas por lo que padres e hijos llegamos a conocernos mucho mejor que si estuvieran 5, 6, 7 u 8 horas lejos de nosotros.


Contras: 
• No tienen muchos amigos de su edad. --> Lo que tienen son amigos de muchas edades diferentes, lo cual es claramente un "pro".
• No tienen recreo para compartir con niños que tengan los mismos intereses. --> El recreo uno lo comparte con los niños con los que le ha tocado coincidir en el colegio. Los niños no escolarizados son los que tienen verdadera libertad para juntarse con quienes tienen sus mismos intereses. Claramente, otro "pro".
• No hay materias electivas como clase de violín o de educación física, como en la escuela. --> Más bien todas las materias son electivas, excepto en aquellos casos en que los padres deciden que algunas deben ser obligatorias (tradicionalmente, matemáticas, inglés o música, por lo general).
• No pueden pertenecer a un equipo escolar. --> En algunos países sí pueden. En otros, pueden pertenecer a equipos ajenos a la escuela pero donde haya niños escolarizados. ¿Qué tiene de especial pertenecer a un equipo escolar?
• Puede que necesiten trabajar más en sus destrezas interpersonales. --> Necesitan trabajarlas exactamente igual que cualquier otro, sólo que al ritmo en el que se sientan más cómodos. 
• Tienes a los niños todo el tiempo en casa, por lo que no tienes descanso. --> No tienes a los niños todo el tiempo en casa. Algunas familias casi nunca están en casa. Algunos niños hacen muchas actividades sin sus padres, incluidos campamentos de varios días o semanas. Por tanto, tienes el descanso que quieras y puedas permitirte. Mi hijo, entre los 3 y los 6 años se iba a casa de su abuela todos los viernes por la tarde y no volvía hasta el sábado por la tarde. Una vez, a los 6 o 7 años, se fue a jugar a casa de una amiga y no volvió hasta 5 días más tarde. Y algunas madres no quieren y no necesitan ese tipo de "descanso", como cuenta Anna Ferrer en su libro "Educar a casa, un repte que genera passió". Ella educó en casa a sus 15 hijos (sí, quince) y no se separaba de ellos porque no necesitaba ese tiempo para ella misma.
• Hay que hacer de maestro y ayudarles más con las tareas y a entender la materia. --> La mayoría de padres homeschoolers tienen mucho apoyo, buscan todo el que les haga falta, y por tanto no tienen por qué entender toda la materia. Los unschoolers ni siquiera "hacemos de maestro".
• Hay que seguir un programa de estudio que lleve el mismo ritmo que su grado escolar y cumpla con todos los requisitos. --> Eso depende de cuáles sean los requisitos legales en tu lugar de residencia y de cuáles sean tus preferencias personales.
• Tienes que educar, instruir y hacerte cargo de todos los materiales necesarios. --> Claro, eso ES la educación en casa. Por tanto, no es un "contra".
• No hay excursiones, ni viajes escolares. --> Hay muchísimas excursiones, con padres o sin ellos. Viajes sin padres tal vez no haya muchos, pero viajar en familia puede ser mucho más divertido y gratificante.
• Tienes que dedicarle mucho tiempo y es muy difícil para padres solteros. --> Si dedicas mucho tiempo a algo que has elegido libre y voluntariamente, eso no puede catalogarse nunca como un "contra". Es difícil para todos. Educar en casa es muchas cosas (divertido, maravilloso, gratificante, etc, pero no "fácil"). Y los padres solteros tienen muchas ventajas. Muchas.
 

miércoles, 18 de febrero de 2015

miércoles, 11 de febrero de 2015

Charla sobre homeschooling en Madrid



El próximo jueves 19 de febrero voy a dar una charla sobre educación sin escuela y desescolarización interior en el centro quiropráctico Quiróptimo de Madrid.

La entrada es gratuita pero las plazas limitadas. Puedes reservar la tuya escribiendo a info@lauramascaro.com.


lunes, 9 de febrero de 2015

Cómo llevar un registro de actividades cuando eres unschooler [Archivo del boletín]






*Boletín gratuito enviado el 29 de diciembre de 2014.


Gabriela me preguntó cómo se puede llevar un registro de actividades cuando se es unschooler. Tal vez primero habría que explicar qué es el unschooling pero, por hoy, daré por supuesto que todos los lectores lo saben y pasaré directamente a la cuestión del registro.


En principio, un unschooler no tiene porqué llevar ningún registro de sus actividades, pues no separa el aprendizaje del resto de su vida. ¿Llevarías un registro de todo lo que comen tus hijos o de a qué hora se acuestan y se levantan cada día o de cuánto tiempo pasan al aire libre y cuánto tiempo delante de una pantalla? Probablemente no, a menos que tuvieran algún problema de salud que lo hiciera necesario. Entonces ¿por qué habrías de querer llevar un registro de su educación?


Sólo se me ocurren dos motivos: uno, para cumplir con las exigencias legales de tu lugar de residencia. Y dos, para tranquilizar tu propia consciencia cada vez que dudes sobre lo que estás haciendo. Si éste es tu caso, tal vez deberías replantearte el método educativo que estáis usando porque quizás no sea el más adecuado para vosotros. Lo importante no es ser unschooler o no serlo. El objetivo no es ser unschooler a toda costa porque por algún motivo creemos que es lo mejor para nuestros hijos. Lo mejor para nuestros hijos es lo que permita que todos los miembros de la familia puedan vivir en paz. Si eso lo consigue el unschooling para tu familia, entonces no necesitas ningún registro ni ninguna forma de evaluar los progresos académicos de tus hijos, aunque siempre puedes llevar un diario, como tal vez hacías cuando tenías 12 años.


Ahora bien, si tu familia es unschooler y está satisfecha con esta forma de vivir, pero estáis obligados a cumplir con leyes educativas que os exigen presentar documentación que acredite la educación que vuestros hijos reciben, entonces sí debes buscar formas de registrar el progreso de cada niño.


El primer paso es anotar todo lo que hagáis. No hace falta ningún sistema sofisticado ni seguir ninguna estrategia. Más bien al contrario: lleva siempre contigo una libreta y un bolígrafo, o una aplicación de notas en el teléfono móvil, y ve anotando cualquier actividad que hagáis, dentro o fuera de casa, y la fecha.


También puedes ir guardando pruebas físicas de esas actividades, como las entradas a los lugares que visitéis, fotografías de los eventos, matrículas en los cursos en que se inscriban, si es el caso, y todo lo que los niños hagan (si hacen una manualidad, si escriben un cuento, etc).


El segundo paso es aprender a traducir todo lo que hagáis al lenguaje académico y escolar. Al principio cuesta un poco, pero si es cierto que has aprendido a ver el aprendizaje en todas partes, también aprenderás a explicar las cosas en términos escolares. Si un día, por ejemplo, salís a hacer volar una cometa, sabrás explicarlo como un ejercicio de conocimiento del medio y de física; cuando hagan una construcción en Minecraft, sabrás explicarlo como un ejercicio de geometría, etc. Simplemente tienes que leer la normativa educativa aplicable y usar los mismos términos.



Lo que nunca debes hacer es organizar actividades pensando que quedarán bien en el portfolio, ni mucho menos transmitir esa presión a tus hijos.



Finalmente, puedes organizar toda esa información por asignaturas y cursos si necesitas presentarla a las autoridades educativas, o usarla para crear un diario o un blog. La forma de hacerlo va a depender de los requisitos que la legislación exija.



Lo más importante, sin duda, es tener claro por qué y para qué quieres llevar un registro de actividades. Como dije al principio, a mi sólo se me ocurren dos motivos, pero si hay otros que estoy obviando os agradezco que me escribáis y me lo hagáis saber, pues estoy segura de que la respuesta será distinta si el motivo lo es.




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jueves, 5 de febrero de 2015

Las flores del Sr. Ministro




Un llamativo titular ha saltado a las portadas esta semana: “Wert elimina del Bachillerato el estudio de los animales y las plantas”. Las críticas no se han hecho esperar (los insultos de fascista, tampoco) y hay quien asegura que es muy importante que los niños tengan una oportunidad de acercarse al conocimiento y respeto por la naturaleza. Se ha dicho que esto es dar un “paso atrás” y que están convirtiendo a las escuelas en fábricas de ignorantes (como si hasta ahora hubieran sido fábricas de mentes prodigiosas). Casi todo el mundo ha puesto el grito en el cielo sin plantearse cuál es realmente el problema de fondo.

En primer lugar, no estamos hablando de niños sino de jóvenes -prácticamente adultos- que cursan Bachillerato y que ya han estudiado los animales y las plantas en Primaria y Secundaria. En segundo lugar, pasar de estudiar biodiversidad a estudiar teoría celular, genética molecular o bioquímica es un cambio, sí, pero no un paso “atrás”.

Pero lo más importante es que en este país no existe un auténtico debate en torno a la educación. Existe un enfrentamiento entre varias partes que, en el mejor de los casos, quieren imponer su propio modelo educativo y, en el peor, simplemente adoptan una actitud de oponerse a cualquier cosa que el otro proponga. Algunos incluso utilizan un lenguaje bélico para referirse al supuesto debate. Pelean por la lengua vehicular, por la religión, por el número de horas de matemáticas, por la música, por el contenido de la asignatura de historia y un sinfín de nimiedades que no se acercan ni de lejos a la cuestión de fondo que es ésta: ¿Quién tiene legitimidad para decidir qué cosas debe aprender un niño (o joven casi adulto), y para decidir cómo y cuándo debe aprenderlas?

En realidad el problema se genera por la hipertrofia del sistema escolar que, al crecer desproporcionadamente, ha perdido de vista su objetivo original, que era alfabetizar a la población. Enseñar a leer y a escribir (y “leer” no significa juntar letras y palabras, sino comprender aquello que se lee y ser capaz de analizarlo), enseñar nociones básicas de aritmética y proporcionar una base de cultura general. Con eso cualquiera puede desempeñarse bien en la vida y continuar formándose si así lo desea o necesita. En todo lo demás es imposible lograr un acuerdo.


Imagine una enorme pared con un millón de azulejos. Imagine que esa pared representa todo el conocimiento humano, que hemos adquirido a lo largo de muchos siglos. Ahora imagine que llega Wert con una vara y señala 15 de los pequeños azulejos que conforman la pared anunciando que, a partir de ahora, ése va a ser el conocimiento que todos los niños de 6 a 16 años deberán adquirir obligatoriamente. Acto seguido, aparece un representante del partido socialista, señala otros 20 azulejos y exclama: “¿Cómo es posible que el Señor Ministro quiera dejar fuera estos 20 azulejos tan importantes?”. Pero luego llegan los profesores de música y reclaman sus siete azulejos correspondientes. Y continúan llegando profesores, políticos, padres, tertulianos, ciudadanos y un largo etcétera, cada uno reivindicando la porción de azulejos que más importante le parece, por el motivo que sea.

Y esto es lo que está sucediendo. En vez de tener un auténtico debate sobre cuál debe ser el objetivo de la educación, sobre cuáles los principios que la informan y sobre la multitud de métodos pedagógicos que existen, lo que hay es una pelea de patio de colegio por ver quién impone su modelo y quién consigue meter la pata dentro del currículum.

La solución, en realidad, está en la mano de cada uno. Sé el cambio que quieres ver en el mundo, decía Ghandi. Es una frase muy bonita y muy fácil de compartir en Facebook pero muy difícil de aplicar en la vida. Alguien me decía que quería una escuela pública pero en la que el poder de decidir lo tuvieran las familias. Eso es una contradicción de términos. En la democracia representativa, el poder de decisión lo ejerces en las urnas. Después, quien decide es el gobierno.




lunes, 2 de febrero de 2015

Tipología de familias homeschoolers


Existen diferentes clasificaciones de los tipos de familias que educan en casa pero yo nunca había hecho una. Aquí la tenéis:


Los alternativos.


Son quizás los más conocidos porque muchos de ellos, 
además de homeschoolers, también son activistas anti-sistema. No vacunan a sus hijos y pretenden que tú tampoco vacunes a los tuyos. Viven en comunas  en el campo, algunos sin agua corriente ni electricidad y lo hacen todo a mano con materiales reciclados: la ropa, el pan, los yogures, la huerta, los regalos de cumpleaños para sus amigos y hasta el jabón (el de la lavadora no, que no tienen). Hacen rituales para llamar a la lluvia y adoran a la Pachamama. Algunos viven en furgonetas cochambrosas y viajan de aquí para allá porque son ciudadanos del mundo y consideran que los humanos no están legitimados para poseer la tierra.
Consideran que la educación es, sobre todo, democrática, ecológica y sostenible.


Los fundamentalistas religiosos.

No pertenecen todos a la misma religión, aunque ya les gustaría. Consideran que la escuela es un lugar donde sus hijos pueden infectarse con ideas nocivas como la teoría de la evolución o la literatura artúrica y no permiten que sus hijos se relacionen con infieles bajo ningún concepto. Las necesidades sociales de toda la familia se cubren sobradamente en la parroquia. Aprenden de memoria sus libros sagrados y los domingos se reúnen para quemar libros de Harry Potter y de Julio Verne. Consideran que la educación es, sobre todo, religiosa y, por supuesto, todos los demás están equivocados y no se salvarán.


La élite económica.

Ningún colegio es demasiado bueno para estas familias que viven montadas en el dólar y que, no vamos a negarlo, son la mayoría de los homeschoolers. Como el dinero todo lo puede, tienen institutrices y tutores para cada uno de sus hijos. En casa tienen biblioteca, gimnasio,  piscina, laboratorio, aula de música con piano de cola y hasta sala de profesores. A menudo viajan por el mundo en sus jets privados, siempre con los tutores de los niños, y se alojan en hoteles de cinco estrellas porque sus familias merecen lo mejor y nada más.
Consideran que la educación es una cuestión de honor, prestigio y posición social.


La élite intelectual.

Son primos hermanos de la élite económica, pero de la rama pobre de la familia. No se puede tener todo en la vida, pero al menos ellos han sido dotados de cerebros prodigiosos y por eso controlan el mundo (cuando la élite económica les deja, claro). Sus hijos dedican 12 horas al día al estudio y a las artes ("artes" en su diccionario significa ballet clásico, solfeo y violín). El único fin de la socialización es conseguir buenos contactos para asegurar el futuro de los niños, así que sólo se relacionan con la élite económica. A veces incluso con la élite económica escolarizada. Estudian latín, griego y arameo, hablan francés entre ellos (porque el inglés ya está muy visto y lo hablan hasta los alternativos) y los domingos se reúnen para quemar libros de Lucía Etxebarría y Paulo Coelho.
Consideran que la educación es una cuestión de honor, prestigio y posición social pero, como no tienen pasta, hincan codos.


*********************


Aunque éstas son cuatro descripciones hiperbólicas, sí es cierto que la mayoría de la gente piensa que los homeschoolers somos: 

a) antisistema, vegetarianos y antivacunas 

b) radicales religiosos 

c) ricos o 

d) intelectuales que nos creemos superiores a cualquier maestro de escuela (y a cualquiera en general)

Esto es, en parte, por nuestra culpa. Al menos en España. ¿Por qué? Porque no se nos conoce. Y cuando alguien no conoce algo, tiende a inventar y a exagerar cualquier aspecto negativo cuya existencia que crea posible.

¿Y por qué no se nos conoce? Porque no nos dejamos conocer.

Creo firmemente que la normalización a nivel legislativo no va a llegar nunca para este colectivo -y no debe llegar- si antes no se logra una normalización a nivel social. Esto es harto difícil puesto que la mayoría de las familias viven escondidas. No hablan de su decisión con casi nadie, no salen a la calle en horario escolar y, por lo general, tratan de pasar desapercibidas.

Si cada vez que me han escrito de un medio de comunicación pidiéndome información para hacer un reportaje y pidiéndome el contacto de alguna familia que quiera contar su experiencia, alguien se hubiera prestado voluntario, en este país habríamos tenido homeschooling en algún medio de comunicación prácticamente cada semana. Esto, durante los seis años que llevo dedicándome al tema, habría supuesto que, a día de hoy, el homeschooling ya fuera conocido por la mayoría de la población. Y el conocimiento, muy probablemente, conllevaría una aceptación cada vez mayor.

Así que este artículo irónico es un llamamiento serio a todas las familias homeschoolers españolas que estén dispuestas a darse a conocer la próxima vez que un medio de comunicación lo requiera. Contacten conmigo por privado, por favor, a través del email info@lauramascaro.com Muchas gracias de antemano por su colaboración.





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